lunes, 4 de junio de 2012

Consejos de maquillaje para pieles morenas



El tono de nuestra piel es determinante a la hora de elegir qué maquillaje es el que más nos conviene. Sabemos que las pieles claras parten de la base de no abusar de tonos mucho más oscuros que su propio color, pero, ¿qué hay de las pieles más oscuras? ¿Qué errores no podemos cometer?

El hecho de ser morena puede ser ya una ventaja en sí misma, pues bastará con un maquillaje muy natural que recupere la luminosidad de nuestro bronceado para resultar tan favorecidas como en pleno verano (o como mínimo intentarlo).

Sin embargo, las pieles morenas también tienen algunos inconvenientes, entre ellos, el hecho de que no suelen disimular demasiado bien las ojeras especialmente durante los meses más fríos del año, cuando estamos menos bronceadas. Aplica con toquecitos de dedo un corrector anti-ojeras sobre este tipo de imperfecciones para ocultarlas o corregirlas visualmente, y luego espárcelo para que no se note.

La base de maquillaje debe adaptarse perfectamente a tu tono de piel, siendo igual e incluso algo inferior a tu color, y no pretendiendo parecer más bronceada con tonos superiores que te harán el ‘efecto máscara‘ y que no darán luz a tu rostro.

Con este tipo de tez las bases y los tonos dorados, anaranjados o amelocotonados consiguen un resultado fenomenal, brillante y muy natural que te dará un aspecto dulce y suave a la vez que sensual.

Aplica las base en la parte media del rostro y difúndelo progresivamente repartiéndolo hacia el exterior, procurando siempre conseguir un resultado uniforme y natural.

El blush o colorete de tonos luminosos (dorado, granate o melocotón) dará un toque de alegría a tu cara. Debes aplicarlo con una brocha muy ancha, dejando que quede más marca de color en las partes altas (exteriores) del pómulo que en las centrales.

sábado, 2 de junio de 2012

Diferencias entre la base y el fondo de maquillaje




Si no eres demasiado experta en maquillaje probablemente tengas un lío tremendo a la hora de diferenciar entre lo que llamamos el fondo de maquillaje y lo que es la base. Para que empieces a saber de qué te hablo, te cuento sus características básicas.

La base de maquillaje es ese cosmético milagroso que ayuda a corregir los defectos e imperfecciones de la piel de nuestro rostro: unifica, aclara y matiza la piel dándole un aspecto luminoso y saludable. Sin embargo, muchas mujeres todavía piensan que esto es cosa del maquillaje tradicional, lo que conocemos como ‘fondo de maquillaje’, que debe aplicarse después de éste.

Así, estos productos potencian el efecto ‘buena cara’ aclarando las zonas en sombra y embelleciendo nuestros rasgos gracias a sus ingredientes hidratantes y activos que nos hacen tener el cutis más liso.

Podemos encontrar bases correctoras fluidas incoloras para conseguir el efecto luminoso deseado o bases coloreadas. Éstas cumplen una función distinta en función del color que apliquemos y del objetivo que tengamos; pueden depender del tono de piel, del ambiente, luz de día o de las características individuales.

El fondo de maquillaje, ‘fond de teint’ o ‘make up’ es lo que conocemos como el maquillaje tradicional, que ofrece colores similares a los distintos tonos de piel y que tiene como objetivo potenciar el resto de los productos de maquillaje para conseguir un efecto mejor. Así, el fondo no corrige las imperfecciones de la piel, sino que le proporciona finura, uniformidad y luminosidad.

Puedes encontrar fondos de maquillaje que se adaptan a cada tipo de piel: para cutis secos, grasos o sensibles, para pieles claras o mates, e incluso para conseguir un efecto más o menos natural.

El ‘fond de teint’ existe en espuma o fluido, este último más práctico y utilizado entre la mayoría de mujeres.

Posiblemente estás acostumbrada a utilizar únicamente el fondo de maquillaje, pero te aseguramos que aplicando también una base los resultados positivos son más que visibles.

Cómo evitar las ‘patas de gallo’



Ahora, con el paso del tiempo comienzan a aparecer en nuestro rostro esas antiestéticas arruguitas a las que conocemos como ‘patas de gallo’, y nos volvemos locas intentando evitarlas o, como mínimo, retrasar su aparición.

No hay mujer que se libre de las patas de gallo si no es mediante tratamientos carísimos o cirugía, aunque como mínimo tenemos la posibilidad de intentar frenar su desarrollo.

Para empezar, conciénciate de que debes protegerte muy seriamente del sol, por lo que debes utilizar cremas de factores altos especialmente en los párpados y por la parte de debajo de los ojos, donde tienden a acumularse este tipo de arrugas.

Otro tipo de cremas que pueden ayudarte son aquellas que contienen ácido glicólico o vitamina C como ingrediente activo. Si están ya demasiado desarrolladas, puedes consultar con un especialista las posibilidades del retin-ol. También hay quienes aplican inyecciones de botox para conseguir una renovación y una piel más joven, pero ten cuidado de no obsesionarte demasiado puesto que los rasgos de la edad son también una representación de nuestras vidas.

Una alternativa natural son los tratamientos de la fitoterapia, que supone la utilización de una serie de plantas para recuperar la elasticidad y el grado de humedad de la piel (plantas nutritivas o humectantes) o para renovar células muertas por otras nuevas (plantas exfoliantes). En realidad, se trata de los mismos ingredientes que las cremas cosméticas, pero esta vez de una manera mucho más natural.

Para acabar, mantén unos hábitos correctos en el día a día: mantén siempre hidratada la zona de los ojos y protégela de los factores y los agentes externos. También te aconsejamos dejar malos hábitos como fumar (que desarrolla antes las patas de gallo), utilizar en exteriores las gafas de sol para evitar forzar la zona de los ojos más crítica y descansar la vista del ordenador con el mismo objetivo de evitar la fatiga ocular y del rostro.

domingo, 20 de mayo de 2012

Cómo darle brillo a tu cabello



Tener brillo en el cabello es el deseo de muchas mujeres, aunque por desgracia no todas podemos tenerlo. Si es tu caso, probablemente habrás probado ya multitud de productos de las diferentes firmas, aunque muchos de ellos a lo mejor no te han dado resultado. Afortunadamente, entre los muchos remedios caseros que existen para cuidar nuestro cabello hay algunos para recuperar el brillo, gracias a los cuales no sólo conseguiremos magníficos resultados sino que son muy económicos y nuestro bolsillo no se resentirá probando todo tipo de cremas.

Hay una receta en concreto que es para hacer un acondicionador para dar brillo a tu cabello, está hecho a base de fruta y miel y tu pelo lucirá espectacular. Para poder realizar esta crema necesitas un plátano de tamaño grande, 2 naranjas y cinco cucharadas de miel. Una vez que tengas todos los ingredientes, pela los plátanos y tritúralos, mézclalos después con el jugo de las naranjas y lícualos. Una vez que tengas todo mezclado y licuado, añade la miel y mézclalo todo hasta que tengas una pasta homogénea.

Cuando tengas la pasta preparada, la aplicas sobre el cabello como si fuera un champú y le das un buen masaje, especialmente en el cuero cabelludo y haciendo pequeños círculos pero que no sea con demasiada fuerza. Después de unos minutos de masaje déjala actuar durante dos horas. Una vez pasado ese tiempo, lávate la cabeza con un champú adecuado para tu tipo de cabello, acláralo bien y al final échate un chorro de agua fría durante un rato. El uso del secador no es muy recomendable para los pelos con falta de brillo, así que lo mejor es que dejes que se seque al aire libre. Es conveniente realizar este tratamiento al menos una vez a la semana, en poco tiempo notarás que tu pelo va cogiendo brillo.

jueves, 3 de mayo de 2012

La Importancia de Desmaquillarse



En el día a día, una de las cosas que más importa a la mayoría de las mujeres es lucir un buen aspecto, que se hace el eco principal en nuestra cara. Por ello, quién más y quien menos, la mayoría de nosotras acostumbramos a maquillarnos a diario.

Maquillarse es una buena práctica siempre y cuando tengamos en cuenta sus aspectos adversos. No hablare hoy de marcas o de tipos de maquillaje, sino de un hábito que no todas tenemos presente: el momento de desmaquillarse.

Es costoso, es pesado y no apetece hacerlo cuando llegamos a casa cansadas después de un largo día y, sin embargo, es básico para mantener cuidada nuestra piel y protegida de los componentes de los productos de cosmética, así como dejarla respirar durante la noche. No desmaquillarse es un gran error, aunque también puede serlo no hacerlo bien, pues puede contribuir al envejecimiento de nuestra piel. Así que atiende:

Es obligatorio hacerlo por la noche, aunque es recomendable también hacerlo por la mañana, cuando nos levantamos, y antes de proceder a maquillarnos de nuevo. Para hacerlo, utiliza un gel o una crema desmaquilladora, y limpia el cutis con un algodón para arrastrar la suciedad y los restos de maquillaje; es algo que deberías hacer aunque no te maquillases, pues es la manera de eliminar todos los residuos que se acumulan en el rostro durante el día.

Una vez ya estás en ello, aprovecha y dedica un minuto más para ponerte algo de crema hidratante de noche, no te molestará y tu piel te lo agradecerá. Recuerda que también es bueno utilizar una crema hidratante antes de maquillarte, por la mañana.

sábado, 28 de abril de 2012

Elige la base de maquillaje según tu piel



Si eres de las que piensa que la base de maquillaje no es una de las cosas más importantes a la hora de maquillarnos, te equivocas. Sí, puede parecer que el éxito del resultado final depende más de las sombras, el colorete o el rimmel, pero esto no es del todo cierto.

De hecho, debes pensar que la base es el primer punto a trabajar para homogeneizar el tono de la piel y corregir imperfecciones, y así conseguir buenos resultados. La mejor forma de elegir cuál es la base que más te interesa es decidirlo según tu piel.

Las bases de maquillaje líquidas no cubren demasiado, por lo que son perfectas para pieles más bien grasas y con pocas imperfecciones.

Las bases líquidas con acabado en polvo sientan bien a cualquier tipo de piel, pues la cubren más que las anteriores y aportan a nuestra piel un tono y un tacto más aterciopelado.

Las bases compactas tienen un alto poder para cubrir la piel, y es recomendable su uso para las personas con más imperfecciones como cicatrices, manchas o acné, por ejemplo. Por ello, entre las compactas encontramos las de base al agua, utilizadas normalmente para pieles grasas, y las cremosas, para pieles normales y secas.

Debes recordar que la base de maquillaje no es la que debe dar el color a la piel. En relación con esto, la tonalidad de nuestra piel será también muy importante a la hora de decidirnos. Si tenemos imperfecciones como las anteriormente mencionadas, es mejor utilizar una base compacta no grasa, mientras que si tenemos un tono rojizo será mejor escoger un tono similar a la piel, con un leve pigmento verde o amarillento que merme ligeramente nuestro color natural.

Cuando vayas a tu tienda, pregunta a los especialistas, y prueba antes de comprar para asegurarte que esa base de maquillaje es la más adecuada para ti.